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domingo, 18 de enero de 2015

Controla tus emociones y controlarás tu vida




Ciudad de México, México (18/dic/2015)

Es muy común, que la gente achaque sus estados de ánimo a cosas que le suceden en sus vidas.

Las cosas pasan, eso no se puede evitar, pero el que te afecten de forma más o menos drástica, ya no dependen de dichas cosas, sino de tí.

Enfadarte, entristecerte, alegrarte, agobiarte, estresarte....son simples reacciones, que tienen un 99% de control, frente a un 1% de descontrol, es decir, de lo que sientes, casi el 100% puede ser controlado.
"Estoy desanimado porque en lo que llevo de día, no he conseguido vender nada en mi tienda"

Me estás diciendo que algo que te ha pasado, ha conseguido dirigir tu vida, aunque sea por un sólo día. Entiendo que no has vendido nada, y que eso no es bueno, pero.....¿acaso el sentirte desanimado te hará que vendas más?

Hay muchas formas, mucho más inteligentes de enfrentarse al fracaso.

Precisamente el enfoque que se le dan a las cosas, es más bien contrario.


¿Por qué una persona depende tanto de sus estados de ánimo?
Porque reacciona de forma contraria, es decir, ante una adversidad, se siente decaída y sin fuerzas, y ante algo beneficioso, se siente con ánimos y llenos de energía.

Estoy feliz cuando las cosas me salen bien, y estoy triste cuando me salen mal, ¿ y eso por qué ?.

Precisamente cuando te salen las cosas bien, es cuando te puedes permitir el lujo de descansar y guardar tu energía y apaciguarte un poco, mientras que cuando te salen las cosas mal, es cuando mayor vitalidad y ganas, debes echarle al asunto.

Recuerdo el joven con el que hablé hace tiempo, que me dijo que tenía problemas en su instituto, porque había un chico que solía acosarlo y le daba miedo, porque era alto, grande, corpulento y parecía muy fuerte.

El muchacho se creó su propio miedo ante lo que la realidad le mostraba, y esto le condujo a un estado de ánimo débil y aceptando la derrota, antes de tan siquiera luchar (no me refiero a físicamente...¿eh?).

Después de hablar con él, tan sólo le dije: "Piensa siempre que una patada entre las piernas, le duele igual a una persona corpulenta, como a una delgada y débil."

No se trataba de incitarlo a pelear, ni mucho menos, además él entendió perfectamente lo que quise decirle.

Se trata de que las cosas que nosotros mismos nos imaginamos, la mayoría de las veces, suelen ser peores que la pura realidad.


¿Puedo sobreponerme a mis estados de ánimo?
Por supuesto que sí.

Es inevitable que tengas que luchar más con algunas cosas que te suceden, pero no hay duda que el control emocional es todo lo que necesitas para ser feliz.

Sucumbir a un estado emocional, es dejar tu cuerpo para que sea guiado e influenciado por lo que te suceda o por las malas conjeturas de tu mente.

Todos tenemos una base establecida de lo que está bien y lo que está mal, lo que queremos y lo que no queremos, lo que deseamos y lo que no, lo que queremos que nos llegue y lo que queremos evitar, los amigos y los enemigos.

Esto hace que nuestro sistema emocional se vea influenciado por nuestros propios conceptos de las cosas.

Por tanto, asimilamos que para ser feliz y estar bien con nosotros mismos, se tienen que cumplir aquello que queremos, y cuando no se cumple, de forma inconsciente caemos en un estado de negatividad.

Si quieres vender todos los días en tu tienda, asimilas que vender es bueno, y que no vender nada, es malo.

Si no vendes nada, entras en la zona mala, que llena de negatividad tu mente y tu estado emocional, con lo que es necesario sobreponerse a ello, para salir de ahí y volver por lo menos, al punto intermedio.

Las cosas pueden ser buenas o malas, fuertes o débiles, y no puedes controlarlas, pero una vez que llegan a tí y entran en tu mente, eres tú el que puede hacer de algo malo, una cosa buena.

De hecho, la mayoría de las veces, los estados de ánimo negativos (tristeza, depresión, desmotivación, etc...) son totalmente inútiles e innecesarios. ¿Acaso te ayuda en algo el que no tengas ganas de seguir adelante con tu tienda porque no has vendido nada en una semana?

Probablemente estés haciendo algo mal, quizás tengas un plan de trabajo equivocado, un producto malo, o te han hecho mala publicidad, pero lo que sí es seguro, es que el sentirte desmotivado o decepcionado, no te ayudará en nada.


¿Cómo puedo manejar mis estados de ánimo para ser feliz?


-Visión exacta y correcta de la realidad (ni exageres ni reduzcas).
-Entrenamiento emocional y enfoque correcto de las cosas que te suceden.
-Eliminar de tu vida el concepto "catastrófico" de las cosas (el mundo no se acaba porque algo te salga mal).
-Visión exterior de tu propia vida (¿no has vendido nada hoy? Pues hay gente que ni siquiera tienen una tienda).
-Buscar el lado positivo de lo malo que te ocurre (todo lo malo tiene un motivo, que te puede ser de ayuda).
-Concepto claro y sincero de tí mismo (eres como eres, ni más ni menos, con sus pros y sus contras).
-Autoaceptación.
-Sobreponerte a lo que te sucede.


Es prácticamente imposible que alguien pueda sentirse deprimido o triste, si da diez saltos intentando tocar el techo de su casa. Prueba y dime si después de hacerlo, te has sentido mejor o peor.


No es que sea difícil manejar lo que sientes y cómo te encuentras, sino que en el fondo, no quieres salir de ese estado, por dejadez o por lo que sea, pero te sientes mejor y más seguro dentro de tu estado emocional, antes que arriesgarte a enfrentarte a él.


Realmente tienes miedo a romper tu tristeza.
Quieres ser feliz, pero sin dar un paso para buscar dicha felicidad

Tu estado de ánimo es la situación en la que se encuentran tus sentimientos, tus emociones, tu interior. Tú eres el que puede controlar todo lo que ocurre dentro de tí, aunque haya sido motivado por algo exterior.



Lo mejor de Ying Yang



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viernes, 21 de noviembre de 2014

ENFRENTA EL FRACASO CON INTELIGENCIA EMOCIONAL



CIUDAD DE MÉXICO (21/nov/2014) 
El hombre de hoy, suele enfocar el fracaso desde el punto de vista negativo. Es normal el que la negatividad pueda entrar en tí, cuando intentas hacer algo y no lo consigues con éxito.

Precisamente, esta es la base por la cual es tan importante enfrentarse a cualquier fracaso, usando nuestrainteligencia emocional.

¿De qué forma?

Enfoque de los errores cometidos

Cuando fracasas en algo, tienes que tener claro que la causa de todo, no eres tú, ni tampoco la magnitud de lo que te ha ocurrido, sino la actitud que has adoptado inmediatamente después de que has cometido el error y no has conseguido lo que te habías propuesto.

Cuando alguien se equivoca en algo, nace en su interior una especie de principio negativo, que determina sus acciones posteriores, es decir, te has propuesto adelgazar de forma efectiva, has estado varios meses siguiendo al pie de la letra tu estrategia para perder peso, y cuando llega el momento de tu evaluación, compruebas que, encima de todo, has engordado varios kilos.

Nace en tí el desánimo, por el hecho de que has fracasado en tu propósito. Este punto, en el cual empiezas una reacción en cadena de forma casi inconsciente, en la que lo único que cobra valor es el resultado negativo que has obtenido.

Empiezas entonces a recordar y tratar de buscar el motivo por el cual no lo has logrado, pero todo basado en el resultado negativo que has obtenido, con lo que sin darte cuenta, te estás analizando basándote en un punto de vista que no es el correcto.

No es lo mismo buscar respuestas de algo, sin dejarse influenciar por el resultado obtenido, que hacerlo partiendo de que has fracasado en el intento.

El control emocional es fundamental para analizar con éxito, todo lo que nos ha pasado, para descubrir los errores y enfocarlos correctamente sin dejarnos influenciar por cómo nos sentimos.


Tú no eres el error, ni tampoco la magnitud de lo que te ha pasado, sino cómo te afectan las cosas que te ocurren, después de que te ocurran.


No dramatizar ni generalizar


Todos cometemos errores y hemos fracasado en muchos de los objetivos que hemos podido tener, pero no por ello se acaba el mundo.

Alguien que se mentaliza que a partir de mañana, saldrá todos los días a buscar trabajo. Se prepara el día anterior, sus currículums, se mentaliza de cómo enfrentarse a una entrevista de trabajo, se busca la mejor ropa para parecer elegante.....

Llega el día en cuestión, sale a la calle y al cabo de varias horas, llega a casa con la motivación por los suelos, debido al fracaso que ha tenido en su intento de conseguir trabajo.

Empieza a nacer en él, el pensamiento de que quizás todo esto, va a ser más difícil de lo que él creía.

El desánimo empieza a aumentar, la negatividad entra en su interior y se plantea seriamente el si merece la pena salir mañana a hacer lo mismo o no.


Simplemente comete el error de aplicar el resultado que ha obtenido hoy, a algo general.

Piensa siempre que has podido fracasar hoy, pero eso no quiere decir que tengas que darte por vencido.

Debemos aprender a que las situaciones que nos ocurren, son temporales, individuales y concretas, con lo que la generalización y el darle a algo una magnitud mayor de la que tiene, es un grave error.

Y todo esto ocurre, por el hecho de que nos dejamos influenciar demasiado por nuestras emociones, por aquello que la vida nos hace sentir, sin saber ponerle freno a los sentimientos y controlarlos de forma que no se expandan por toda nuestra mente.

Vuelvo a repetir.....las cosas que ocurren, provocan reacciones y pensamientos en nosotros. Controlando dichas reacciones, controlaremos nuestro siguiente paso.

Si dejas que un error puntual, influya demasiado en tu comportamiento y estado emocional, estarás dándole un nuevo curso a aquello que estás haciendo, sin darte cuenta, sin apenas notarlo....pero que te conducirá por un camino distinto y peor del que llevabas.


Convertir lo negativo en algo positivo


Bueno, esto quizás lo hayas oído antes por algún sitio.

La gente en realidad, habla o lee mucho, pero luego no es capaz de poner en práctica ni una décima parte de lo que aprende.

Convertir lo malo en bueno, suena muy bonito, pero no es tan fácil ponerlo en práctica.

Cuando consigues que el fracaso sirva como punto de referencia hacia un nuevo intento, totalmente distinto para que no te vuelva a suceder, entonces es cuando le sacas partido a aquellos errores que cometes.

La mayoría de las personas que tropiezan y se caen con una piedra en su camino, simplemente se levantan, se curan las heridas y vuelven a seguir en su camino con mayor o menor precaución, pero pocos se preocupan de que gracias a esa piedra, has aprendido a mantenerte siempre en guardia y a no descuidarte, porque puedes tropezar de nuevo.


Se llama "el principio del crecimiento", y se basa en hacer que todo lo que nos ocurra, nos haga avanzar en nuestro desarrollo personal, y nos beneficie de alguna forma.


Enfocar el fracaso, determina que tengas más o menos éxito en tu vida, y condiciona de forma inconsciente, el que tus propósitos se cumplan con efectividad.

Tu inteligencia emocional te ayuda a que determinadas situaciones, no te afecten de tal forma, que afecten y condicionen tus demás cualidades, y el fracasar en algo, precisamente es una de esas situaciones.

Si no consigues controlar y administrar los efectos emocionales que te provoca el fracasar y el ver las cosas desde el suelo, después de una caída, acabarás aprendiendo las cosas, a base de golpes y perjuicios.



Lo mejor de Ying Yang



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