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viernes, 28 de febrero de 2014

¿JESÚS NO MURIÓ EN LA CRUZ, SINO EN LA INDIA?



CACHEMIRA, INDIA-PAKISTÁN (28/feb/2014) 
Andreas Faber-Kaiser expone la posibilidad de que Jesús no muriera en la Cruz, sino que una vez curado de las heridas causadas por la crucifixión, emprendiera la huida hacia el Este, en busca de las tribus perdidas de Israel. Jesús habría llegado así a Cachemira, en donde comenzaría una nueva vida y moriría —a edad muy avanzada— de muerte natural.

Su tumba se venera hoy en Srinagar, capital de Cachemira. Además de la tumba própiamente dicha, una serie de nombres toponímicos dan fe en Cachemira del paso de Jesús. Por otra parte, en Pakistán y a escasos kilómetros de la frontera con Cachemira, se ha localizado la tumba de María, madre de Jesús, quién le habría acompañado en su huida hacia el Este. No soportando las penalidades del viaje, habría muerto en el camino, ya muy cerca del punto de destino. Existen testimonios que hacen suponer que Jesús eligió este lugar para emprender la segunda etapa de su vida, por cuanto ya habría estado aquí durante los años en que la historia occidental no puede dar fe de sus actividades. Pero sí pueden darla, en cambio, textos históricos localizados en la lamasería tibetana de Lhasa y en la lamasería Hemis, en Ladakh (Cachemira). Además de las tumbas de Jesús y María, una reducida comunidad judía aislada en la montaña viene custodiando en Cachemira, desde hace 3500 años, la tumba de Moisés, del que igualmente hablan nombres toponímicos, conservándose incluso, allí, la llamada "piedra de Moisés". 

Portada del libro de Andreas Faber-Kaiser

Andreas Faber-Kaiser y Mercedes Castellanos viajaron al norte de la India para recoger testimonios y documentación sobre el terreno, para verterla luego en este libro que dió a conocer a Occidente en esa tradición de la vida secreta de Jesús.

Una excelente recomendación para los amantes de la lectura y de búsquedas de más información en base al hombre más importante de la historia.

miércoles, 12 de febrero de 2014

ESTIGMATIZADOS, ¿VERDAD O MENTIRA?


CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO (12/feb/2014)
Los estigmas son señales o marcas que aparecen en el cuerpo de algunas personas, casi siempre devotas cristianas. Estas heridas son similares a las heridas infligidas sobre Jesús durante su crucifixión según la iconografía cristiana tradicional; así, muchos estigmatizados suelen tener marcas en las palmas de las manos, y no en el antebrazo, punto donde se clavaban los clavos a los crucificados. 

Las diversas confesiones cristianas consideran que pueden ser de origen sobrenatural, bien un don de Dios o una intervención diabólica, o causadas por el mismo sujeto que las porta, ya sea intencionalmente o por razones de origen psicosomático (la persona en cuestión es tan religiosa que su cuerpo espontáneamente desarrolla heridas parecidas a los estigmas, como reacción a sus procesos mentales).

La Iglesia Católica, cuando los considera auténticos y don divino, afirma que son participación de los sufrimientos de Jesús. Reconoce unos doscientos cincuenta casos de santos y beatos que han portado estigmas; estos pueden ser visibles o no, sangrientos o no, permanentes o no. Los estigmas invisibles, según la Iglesia Católica, pueden producir tanto dolor como los visibles.

El tipo de heridas refleja su correspondencia con la Pasión de Jesús a través de las siguientes señales:
  • Heridas en manos o muñecas, semejantes a las causadas por estacas
  • Heridas en los pies, semejantes a las causadas por estacas
  • Heridas en la cabeza, semejantes a las provocadas por la corona de espinas
  • Heridas en la espalda, semejantes a las de látigo en la Flagelación
  • Herida en un costado, semejantes a las causadas por lanzas.
CASOS DE ESTIGMATIZACIÓN


A lo largo de la historia se han documentado muchos casos de personas que -sin causa aparente- padecieron estigmas, es decir, heridas estimadas semejantes a las que habría sufrido Jesús de Nazaret durante su pasión. Aunque suele considerarse a San Francisco de Asís (c. 1181-1226) como el primer estigmatizado, en realidad el primer caso en la historia sería el de la Beata María de Oignies (c. 1177-1213), beguina, caso que pasó prácticamente inadvertido. También destacan otros estigmatizados como Santa Catalina de Siena, la Venerable alemana Teresa Neumann, la laica pasionista Santa Gema Galgani y el Santo capuchino Pío de Pietrelcina.


Existen hechos referidos a las llamadas "estigmatizaciones verdaderas" para los cuales no se encontró una explicación científica:
Mientras que las heridas comunes cicatrizan en personas sin problemas de coagulación de su sangre, las ciencias médicas no logran la curación de los estigmas mediante tratamiento alguno.

A diferencia de las heridas naturales de cierta duración, las de los estigmatizados no emiten olores fétidos. Hubo una sola excepción conocida: la de Santa Rita de Casia (1381-1457), quien habría recibido en su frente una herida causada por una espina arrancada de la corona de Jesús crucificado. Aunque su olor era repulsivo, la herida nunca supuró ni causó ninguna alteración mórbida de los tejidos. En cambio, al morir, el cadáver de Santa Rita emitía una intensa fragancia dulce.

A veces las heridas emitían aromas exquisitos, como en los casos de Juana de la Cruz, priora franciscana del convento de Toledo, y la Beata Lucía Brocadelli de Narni (1476–1544) una mística católica italiana, beatificada en 1710.

¿Tu que piensas que sea este tipo de sangrados en personas?
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